Mathilde de los Pinos
No nacía ahí, pero de ahí soy, me lo dijo Matilde,
esa mujer que con piernas muertas tenía más vida que un corredor.
Mathilde, Mathildita yo siempre te quise y no te lo dije porque no lo sabía,
a los dos años el amor no tiene gráficas, y las pocas palabras que conocía no eran del todo mías.
esa mujer que con piernas muertas tenía más vida que un corredor.
Mathilde, Mathildita yo siempre te quise y no te lo dije porque no lo sabía,
a los dos años el amor no tiene gráficas, y las pocas palabras que conocía no eran del todo mías.
Caminé a un lado de tus ruedas, caminé al lado de tus manos,
y tus manos daban guía a mis piernas, piernas pequeñas recién nacidas.
Aprendí que el camino nunca es lago si el amor te lleva de la mano.
Aprendí que la piedra deja de ser frontera si te mueve un espíritu libre,
como el espíritu que te movía Matilde.
y tus manos daban guía a mis piernas, piernas pequeñas recién nacidas.
Aprendí que el camino nunca es lago si el amor te lleva de la mano.
Aprendí que la piedra deja de ser frontera si te mueve un espíritu libre,
como el espíritu que te movía Matilde.
Soy de Los Pinos, de ahí mi primer recuerdo.
Nací cuando caminé a tu lado y vi que la vida es generosa porque nos da un giro o un paso: a ti las ruedas, a mi dos piernas nuevas que tú ayudaste a caminar.
Nací cuando caminé a tu lado y vi que la vida es generosa porque nos da un giro o un paso: a ti las ruedas, a mi dos piernas nuevas que tú ayudaste a caminar.
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