Aún vives en la gruta Violeta
La naturaleza te apartó una gruta amplia en dónde se puede cantar una canción prolongada, saltarina, que de tu pecho brinca al cielo bloqueado por la piedra, pero tu canto no se acongoja porque en el defecto de volar se pone a saltar de roca en roca. Hay cantos que no saltan, se quedan incendiados en el pecho y aparentan infelicidad. Creen que te mueres calcinada cuando cantas dolor profundo, quién lo cree se engaña Violeta, no es la frustración la que enciende el fuego, es la gracia Violeta, es la alegría honda la que enciende la llama, la que purifica el llanto, la que evapora el dolor en un canto.
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